lunes, 29 de septiembre de 2014
¿Límites?
¿Cómo saber cuándo parar? ¿Cuando y cómo sabe que ha sido suficiente? Esas son preguntas que me hago constantemente pero no tengo idea de cómo responderlas. Hay personas para las cuales el límite siempre es claro, saben que deben parar cuando la dignidad ya se ha ido completamente, cuando el dolor es tan fuerte que el cuerpo (aunque sea dolor emocional) te dice "no más, pará y no jodás más", pero para las personas como yo, aunque no tengamos dignidad y el cuerpo nos grite e implore que paremos, no es tan fácil tomar esa decisión, no tenemos ese límite, esperamos que alguien afuera lo ponga, la persona que sea, tu pareja, tus padres, tus amigos, tus profesores, sin embargo, cuando ese límite no está claro en ellos, es difícil para nosotros parar, porque el exterior no nos da señales de que nos estamos pasando y la cagamos muchas veces con nosotros y con los demás hasta que un día para y no sabes cómo ni por qué, pero en ese instante nos damos cuenta de que no queda nada, sólo las consecuencias y los dolores, que pueden no ser muy fuertes, pero que rogás que desaparezcan lo antes posible porque sentís que pueden acabar con tu vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)