miércoles, 9 de julio de 2014

Estás y no

Sé que ha pasado ya algún tiempo desde el momento de la despedida, pero es que fueron tantas y durante tanto tiempo que aún ea difícil aceptar que ya no estás, que ya me fui y que no seremos más. Todavía me gusta pensar en vos, ¿sabés? Y siento que falta mucho tiempo hasta que llegue el día en que no te piense, no te extrañe, no sienta la necesidad de llamarte. Hay noches, como esta, en las que estás aquí, en mí, y aparecés como un nudo en la garganta, como una lágrima corriendo por las mejillas, como un dolor físico cuyo origen no puede ser otro que la emoción, el sentimiento, el afecto. Sos una somatización, sos mi ganas de llorar incontrolablemente, sos mis ganas de tenerte a mi lado. Pero ya ves que he cambiado, que soy fuerte y que busco la forma de no acercarme a vos, esperando que, algún día, estas palabras que te escribo dejen de definir lo que siento y que no seas más que un recuerdo de un tiempo pasado que no fue mejor pero que fue importante y me marcó para toda la vida.

jueves, 3 de julio de 2014

Juro

Hoy he llorado todo el día por VOS, por MÍ, por NOSOTROS. Y, después de evitar hacerlo durante todo el día, te volví a llamar, te llamé por aún tengo cosas por decir, porque aún siento cosas, porque me dolés, me dolés siempre. ¿Ves? Esa era la razón por la que no quería que nos viéramos, era una mujer fuerte, hasta que te vi, hasta que volviste a aparecer en mi campo visual, ¡qué mal me hacés! ¡VOS sos mi punto débil! Juro que no te voy a llamar otra vez, juro que no voy a aparecer en tu vida una vez más, porque, como los otros dos días que te llamé, no me contestaste y creo que eso es suficiente.

martes, 1 de julio de 2014

The End

Hoy, 1° de julio de 2014, te vi otra vez. Habían pasado casi dos meses desde la última vez que nos vimos (2 de mayo) y los dos estábamos diferentes. Me llamaste para entregarme algo que tenías de mí, pensé que sólo sería para eso, peo me equivoqué, querías hablar y eso me alegró aunque también me hizo dudar mucho, porque sé que soy débil que se me iba a escapar un "te extraño" en algún momento. Y así fue, no sólo una vez, como dos y hasta tres. Y VOS, VOS sólo mirabas para otro lado y evadías el tema, no sé la razón, se me vienen muchas a la cabeza y no quiero pensar en ninguna. No entendí lo que pasó, llegaste, me entregaste lo que debías entregar, reclinaste la silla y me preguntabas constantemente sobre mi vida. No te dejé entrar a la casa no porque no quisiera, sino porque no quería perder la dignidad si nos acostábamos a "hablar" en la cama. Después de hablar un ratico, me preguntaste si estaba bien ir a otra parte, al kiosco. Cuando llegamos dijiste algo que me pareció romántico y cruel, dijiste "vamos a terminar en el mismo lugar en el que empezaron las cosas", fue en ese instante en el que me di cuenta de que las cosas deberían ser así, yo no soy de cerrar ciclos y esas cosas que la gente hace, pero creo que los dos estábamos buscando darle a la relación el fin que se merecía, pues, aunque hubiese sido una mierda, era lo que habíamos construido y a lo que le habíamos apostado por casi dos años; yo asentí, me reí, pero fue en ese momento en el que entendí que las cosas ya no iban más, que podía pasar lo que pasara, pero las cosas ya debían terminar, por las razones que fueran, ese era el fin que le estábamos dando y el que los dos habíamos buscado. Después de eso, hablamos un rato, al parecer fue mucho rato, nos contamos cosas y, en repetidos momentos te dije lo mucho que te extrañaba esperando una respuesta de tu parte, algo que alimentara la esperanza, que me hiciera pensar que hoy iba a ser el inicio o la reanudación de algo inconcluso, pero fue más bien una serie de momentos incómodos y ridículos (de mi parte), en los que te decía que te extrañaba "muchas veces" mientras que vos decías que me extrañabas "a veces" e intentabas decirme que la cantidad de veces que estás en mi mente son iguales al número de veces que estoy en la tuya, pero los dos sabíamos que no era así. Al final, para recuperar un poco la dignidad que había perdido cada vez que decía "te extraño", te dije "te voy a extrañar hasta que ya no te extrañe más, eso pasa, ¿cierto?", me miraste, hiciste un sonido como si fuera una risa que juzga y me dijiste "sí", te pregunté si te había pasado con tus demás exnovias, me miraste con cara de "¿de qué putas habla?", pregunté "¿todavía las extrañás y pensás en ellas como antes o llegó un momento en el que ya no las extrañabas ni pensabas en ellas?", me dijiste, que sí, que ese momento iba a llegar, después me preguntaste si volveríamos a hablar o no, te pregunté si VOS querías y respondiste "sería chévere", ahí lo confirmé todo, ya no sentís nada, ya no hay amor, tal vez lo que buscás es que no te olvide, que tu recuerdo siga ahí; respondí que sólo deberíamos llamarnos o hablar cuando fuera necesario, te reíste. Nos paramos, caminamos hasta el carro, antes de llegar me diste un beso en la mejilla, traté de esquivarlo y te abracé, me dijiste que no llorara, te fuiste y supe que no nos íbamos a ver o a hablar nunca más. Llegó el fin, ya nada nos une y eso duele, pero está bien y es lo mejor.