martes, 1 de julio de 2014

The End

Hoy, 1° de julio de 2014, te vi otra vez. Habían pasado casi dos meses desde la última vez que nos vimos (2 de mayo) y los dos estábamos diferentes. Me llamaste para entregarme algo que tenías de mí, pensé que sólo sería para eso, peo me equivoqué, querías hablar y eso me alegró aunque también me hizo dudar mucho, porque sé que soy débil que se me iba a escapar un "te extraño" en algún momento. Y así fue, no sólo una vez, como dos y hasta tres. Y VOS, VOS sólo mirabas para otro lado y evadías el tema, no sé la razón, se me vienen muchas a la cabeza y no quiero pensar en ninguna. No entendí lo que pasó, llegaste, me entregaste lo que debías entregar, reclinaste la silla y me preguntabas constantemente sobre mi vida. No te dejé entrar a la casa no porque no quisiera, sino porque no quería perder la dignidad si nos acostábamos a "hablar" en la cama. Después de hablar un ratico, me preguntaste si estaba bien ir a otra parte, al kiosco. Cuando llegamos dijiste algo que me pareció romántico y cruel, dijiste "vamos a terminar en el mismo lugar en el que empezaron las cosas", fue en ese instante en el que me di cuenta de que las cosas deberían ser así, yo no soy de cerrar ciclos y esas cosas que la gente hace, pero creo que los dos estábamos buscando darle a la relación el fin que se merecía, pues, aunque hubiese sido una mierda, era lo que habíamos construido y a lo que le habíamos apostado por casi dos años; yo asentí, me reí, pero fue en ese momento en el que entendí que las cosas ya no iban más, que podía pasar lo que pasara, pero las cosas ya debían terminar, por las razones que fueran, ese era el fin que le estábamos dando y el que los dos habíamos buscado. Después de eso, hablamos un rato, al parecer fue mucho rato, nos contamos cosas y, en repetidos momentos te dije lo mucho que te extrañaba esperando una respuesta de tu parte, algo que alimentara la esperanza, que me hiciera pensar que hoy iba a ser el inicio o la reanudación de algo inconcluso, pero fue más bien una serie de momentos incómodos y ridículos (de mi parte), en los que te decía que te extrañaba "muchas veces" mientras que vos decías que me extrañabas "a veces" e intentabas decirme que la cantidad de veces que estás en mi mente son iguales al número de veces que estoy en la tuya, pero los dos sabíamos que no era así. Al final, para recuperar un poco la dignidad que había perdido cada vez que decía "te extraño", te dije "te voy a extrañar hasta que ya no te extrañe más, eso pasa, ¿cierto?", me miraste, hiciste un sonido como si fuera una risa que juzga y me dijiste "sí", te pregunté si te había pasado con tus demás exnovias, me miraste con cara de "¿de qué putas habla?", pregunté "¿todavía las extrañás y pensás en ellas como antes o llegó un momento en el que ya no las extrañabas ni pensabas en ellas?", me dijiste, que sí, que ese momento iba a llegar, después me preguntaste si volveríamos a hablar o no, te pregunté si VOS querías y respondiste "sería chévere", ahí lo confirmé todo, ya no sentís nada, ya no hay amor, tal vez lo que buscás es que no te olvide, que tu recuerdo siga ahí; respondí que sólo deberíamos llamarnos o hablar cuando fuera necesario, te reíste. Nos paramos, caminamos hasta el carro, antes de llegar me diste un beso en la mejilla, traté de esquivarlo y te abracé, me dijiste que no llorara, te fuiste y supe que no nos íbamos a ver o a hablar nunca más. Llegó el fin, ya nada nos une y eso duele, pero está bien y es lo mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario