lunes, 22 de octubre de 2012

Mi cambio y tu confusión

Todo cambia si vos querés. Esa frase es un poco, mucho, lo contrario a lo que soy, pero encaja perfectamente en este momento. Tras días de angustia, semi-depresión y reflexiones que siempre me llevaban a actuar igual y a no hacer nada con ellas, decidí que lo mejor era cambiar. Es algo así como el poder del contexto. Creo que es hora de dejar de quejarme de lo que hago, de mis decisiones y enfrentar lo que me está pasando. No huir. No quiero huir más. Te quiero a VOS y eso es lo que debería de importarme en este momento. No soy feliz con VOS porque no quiero. Y, en este momento, ser feliz con VOS es lo que más quiero y es eso por lo que voy a luchar. Quiero hacer planes a tu lado y buscar la forma de ejecutarlos. Quiero seguir siendo esa persona en la que pensás cuando pensás en tu futuro. Quiero saber que estoy con VOS y VOS estás conmigo siempre, aunque no siempre sea físicamente. Quiero que luchemos por sacar esta relación adelante. Quiero que seas esa persona por la cual me tire al vacío sin importar qué tan lejos esté el fondo ni qué tan duro sea el golpe. Quiero que alguna vez decidás tirarte conmigo o por mí al vacío y que caigamos juntos. Te quiero, siempre lo he hecho y lo quiero hacer por mucho más tiempo. Y ahí está tu indecisión. Esa que he sembrado, sin querer queriendo, por tantos meses. Te comprendo, no creás que no lo hago. Creo que al final, o desde un principio, siempre fui como Oliveira, el de "Rayuela". Tal vez pienso como él cuando dice "no renuncio a nada, simplemente hago todo lo que puedo para que las cosas me renuncien a mí". ¿Sabés algo? No estoy orgullosa de ver en lo que me he convertido. Pero ahora eso qué más da. Ya nos traje hasta aquí. Ya sembré en vos muchos de mis pensamientos. Y créeme cuando te digo que eso que hizo "click" en VOS cuando te dije que "tal vez no puedo quererte más de lo que te estoy queriendo" no surgió en ese momento. Como te digo "hizo click". Ya lo sabías y yo también. Sé que la decisión que tomés es mi culpa. También es tuya, pero también es mía. Lo siento por tanta inestabilidad. Lo siento por no ser aquello que deseás que sea. No sé si, al final, esto sea una despedida o sólo una reflexión que nos haga mejorar. Sólo sé que esto es lo que nos está pasando en este momento y debemos afrontarlo. Cuando te pedí que no fueras como yo fue porque alguien en esta relación debe tener los pantalones para tomas las decisiones. Sólo te digo algo y es que si decidís continuar conmigo y luchar por construir algo juro que voy a dar todo de mí para que las cosas salgan bien. Sí, ya sé que esto no es nuevo, pero juro que es diferente.

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